Jimena de la Frontera.
La antigüedad de los primeros asentamientos humanos lo demuestran las pinturas rupestres del abrigo de Laja Alta, donde se encuentran las únicas escenas marítimas del Bronce Hispano. La ciudad cuenta con tres mil años de antigüedad, aunque suele identificarse con la antigua ciudad de Oba, colonia de los iberos. En ella nació en la época romana el bisabuelo del emperador Marco Antonio.
Los árabes la llamaron Xemina o Ximena, denominación adoptada por los cristianos tras la conquista en 1431 por su parecido con el nombre propio Jimena, al que añadieron de la Frontera, ya que constituyó durante dos siglos un importante enclave fronterizo, primero nazarí y luego para los cristianos, quienes la conquistaron en el año 1456.
Unos años más tarde, las tropas formadas en esta ciudad participaron en la toma de Granada al mando de Rodrigo Ponce de León. En el siglo XVI se asentó en la región el bandolero Pedro Machuca con trescientos seguidores, estableciendo su cuartel general en el territorio próximo de La Sauceda, en el actual término de Cortes de La Frontera. Es esta la primera partida de bandoleros de la que se tienen referencias escritas, la cual se cita en textos de Miguel de Cervantes y Vicente Espinel.
Durante la guerra de Sucesión, las tropas de Jimena colaboraron en la defensa de Gibraltar junto a Felipe V, lo que les valió el título de "muy fiel". A Jimena se le concedió el título de ciudad en 1879, por el rey Alfonso XII. Con la pérdida de Gibraltar a principios del siglo XVIII, Jimena de la Frontera se volvió a convertir en destacado enclave militar. Ya a finales de este siglo, tuvo lugar la construcción del segundo alto horno andaluz a orillas del río Hoz-Garganta.
La Guerra de la Independencia supuso para Jimena el ser escenario de algunas batallas y la pérdida de gran parte de su patrimonio histórico-artístico.
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