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ÁFRICA, secretos del mundo cercano
Fez, un laberinto de callejones culturales
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Por la noche llegamos a Fez, un lugar que nos acomoda directamente en la antigua Medina, la más impresionante e infinita que hayamos visitado hasta ahora, y la más antigua de Marruecos. Patrimonio de la Humanidad desde 1981, accedemos a ella desde la calle Mohamed V, al final de la cual se encuentra la Plaza de la Liberación. El amanecer en Fez evoca alegría: el bullicio comienza a primeras horas de la mañana y salimos encantados a mezclamos con la gente de la ciudad, donde el movimiento, la alegría y la fiesta corren por las calles. Compras a muy buen precio; olores que provienen de doquier; cafeterías y postres exquisitos se encuentran por Fez El Bali, la ciudad antigua formada por la Medina. Pero no dejan de impresionar en nuestro paseo, entre las terrazas, zocos y cúpulas, los enormes patios y viviendas modernas que se esconden tras esas estrechas callejuelas, a las que se accede por calles laberínticas que nunca imaginarías, que nos llevarán a visitar casitas encantadoras con patios andaluces.
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Recomendamos dormir en la ciudad antigua, donde te despertarás en un cuento de hadas, aunque no esperes grandes lujos en ningún lugar, ya que en la mayoría de las pensiones u hostales encontrarás las comodidades básicas y tendrás que pagar extra por ducha caliente. Es poco probable que encuentres lavabos dentro de la habitación, y la higiene, será un poco sospechosa (como en la mayoría de las ciudades del norte). De todas formas, no esperes encontrar ningún lujo aunque puedas permitírtelo, pero recuerda, ahí está el encanto.
Volúbilis, antigua ciudad romana en el norte de Marruecos
Tras dos días de disfrute de la autenticidad de Fez, emprendemos el viaje hacia nuestro lugar de origen, el que nos llevará a pasar unas horas de visita en Volúbilis, Patrimonio de la Humanidad de UNESCO desde 1997. Posee el yacimiento arqueológico romano mejor preservado del área, cuya explotación comenzaron los franceses en 1915. Tras nuestro paseo llegamos a Larache, último lugar de visita y estancia.
Larache, buena comida y largas playas
Larache parece ser el lugar más festivo con el que nos hemos encontrado, visita que realizamos a finales de mayo, donde la fiesta Moulay Bousselham, al sur de la ciudad, impregna sus calles. Llegamos en coche a la Plaza de la Liberación, lugar céntrico de todo visitante, donde se encuentran restaurantes, una movida vida nocturna y muchos lugares donde dormir, desde donde podremos acceder a la ciudad antigua o a la vida moderna, conjuntamente. Se ha convertido en la actualidad en un destino vacacional bastante solicitado por la gastronomía y sus largas playas. Pero no solo eso. La Medina es otro lugar que merece ser visitado, una vez más, pero además, si hacemos un largo paseo, descubriremos mercados donde perderse será una aventura. Comprar comida o cualquier tipo de artilugio será de gran facilidad, y a precios tirados. Sólo recomendamos el cuidadoso uso de las carreteras, donde la oscuridad predomina, pero no sólo ella, sino los ciclistas "lanzados" que rondan por allí sin ningún tipo de luz, lo que te tiene que llevar a los ojos abiertos al 100% para no cometer ninguna "irregularidad".

Desde allí emprendemos el camino hacia Tetuán, donde haremos una larga cola de varias horas para cruzar la frontera, llegar a Ceuta y viajar de vuelva a España en ferry. Habría muchos más lugares que visitar y deleitar por su encanto marroquí, pero en sólo cinco días, hemos aprendido un poco de las tradiciones y los misterios de la cultura marroquí, que sin lugar a dudas, sigue impresionando por sus diferencias, incluso ahora, en el siglo XXI. Lo hemos pasado genial, así que, no dudamos en recomendarte este viaje!
Por Mirey Haralampieva
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